El otro lado de la conversación | Aurora Sanabria

El otro lado de la conversación | Aurora Sanabria

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El OTRO LADO DE LA CONVERSACIÓN

“Todos los equipos felices se parecen, pero los desgraciados lo son cada uno a su manera”. Mis respetos al Sr. Tolstoi por el préstamo de este arranque memorable, y es que como en las familias de su universo, los equipos son en las empresas, el universo donde las personas identifican su rol, sus relaciones, su inquietudes, su cometido, su proyección… mientras lidian, con más o menos fortuna, con la condición humana.


Vuelvo a defender aquí que “Sin conversación no hay progreso” y digo con ello que una conversación encierra las emociones completas que nos conducen a la confianza, la influencia, la inspiración y el estímulo en los otros y viceversa, y por tanto, a la toma de decisiones más exitosas y contrastadas. Los equipos felices conversan mejor, se hacen mejores preguntas, se escuchan bien, y ocurre así porque han incluido la excelencia de sus relaciones en la cultura de la organización.


La mayoría dejamos a su caer natural nuestras habilidades interpersonales, unos mejor dotados que otros en según qué destrezas, las dejamos al libre albedrío de las emociones que dirigen nuestras conductas en las relaciones con los demás. No quiero figurarme que hiciéramos ese tratamiento meramente intuitivo y subjetivo a necesidades estratégicas de clientes, decisiones complejas y otros compromisos, dejarlos así a su caer natural, en el saco de las ocurrencias que tal vez afloren, tal vez no, sin guía, sin método, sin colaboración, sin bastones colectivos o herramientas compartidas ¿No sería inexplicable?

Como inexplicable resulta tener la expectativa de que las personas que nos rodean en el ámbito laboral serán con nosotros transparentes y sinceras, confiadas, proactivas, generosas… sin haberlo fomentado con la creación de espacios de confianza en los que su libertad sea bienvenida. No despreciemos lo que ya conocemos, que somos leales y confiables con quienes nos demuestran serlo con nosotros.

Con igual disciplina y tal como se trabajan las otras dimensiones del éxito de un proyecto, tales como el talento disponible, estructura, procesos, herramientas… así trabajan los equipos felices el otro lado de la conversación, requiriéndole y demandándole la misma seriedad y profesionalidad. Y para eso, nosotros hemos creado una metodología propia. Se trata de La Conversación Instrumentada TM, que introduce el hábito de utilizar una serie de mapas mentales con baterías de preguntas que canalizan la detección de problemas, la generación de soluciones, el reconocimiento de otros puntos de vista o la apertura a fértiles innovaciones. Son nuestros Instrumentos para la conversación, diseñados y aplicados para profesionalizar las conversaciones relevantes.

Hay una clave a cuidar en los paraqués y los porqués. Entender lo que hago y su sentido en la colectividad, qué oportunidades estoy abriendo y cerrando a otros con mis decisiones, qué me pregunto y les pregunto, qué les inquieta, cómo les ayudo, cómo se lo facilito, cómo contribuyo y me sumo al todo, requiere preguntas, conversaciones abiertas y otras dirigidas. Expliquemos las ventajas de ponernos al servicio de las otras personas y su bienestar porque son los disparadores de la confianza y la influencia. La buena noticia es que se aprende cómo adquirir el hábito y se puede practicar. La transformación puede comenzar con una “intervención”, donde los productos, las herramientas y las experiencias pueden ser poderosos para impulsar el cambio individual, pero se vuelve real cuando las personas eligen actuar con esas conductas de forma generalizada y colectiva.

Los equipos felices se parecen por sus denominadores comunes: calidad humana, capacidad de adaptación, sentido de comunidad, ejemplaridad de sus líderes, actitud de servicio… comunicación, colaboración, conversación, conversación, conversación. Los equipos felices lo son porque saben estar pendientes del otro lado de la conversación.

Por Aurora Sanabria, Fundadora de QuieroDecir.